Después de dos
semanas y media en Nueva Zelanda volví a España. Dejé atrás un Campeonato del
Mundo y unas vacaciones que siempre quise. Regresé con muchas ganas y poca
depresión postvacacional. Esta temporada se me hizo muy corta y espero
ansioso la que viene, en la que ojalá pueda rendir a mi 100% y me abandonen las
lesiones ya de una vez.
El viaje a Auckland y la vuelta son larguísimos e incluso llegas
a perder la noción del tiempo. Al final llegas, te dicen una hora y te la
tienes que creer, hasta que te entran de repente rachas de sueño repentino a
horas que ni te lo explicas. El famoso jet lag, que te deja con un reventón
considerable. Hace ilusión porque en los mapas del avión ves por dónde vas
pasando y a veces te cuesta creer que estés tan lejos o sobrevolando sitios que
estudiabas en geografía y ni te imaginabas pisarlos o estar cerca algún día. El
trayecto fue Madrid/Dubai/Melbourne/Auckland y sobrevolabas la India, un poco
de Malasia y toda Australia entre otros.
Una vez allí
los días pasaron rápidos hasta la carrera, te vas metiendo en ambiente y la
motivación sube. El circuito era increíble. Cerraron durante un fin de semana
entero la calle principal de Auckland, la Queen Street y algunas paralelas para
facilitar el tránsito de espectadores y completar el circuito. Había un
despliegue muy grande de medios y la prueba la ponían los bares de la zona en
la televisión en directo, además de una pantalla gigante en la zona de boxes. Me
sorprendió ver la cara de Ryan Sissions (triatleta local) en una caja de
cereales Kellogg’s. Tienen otros deportes, otras prioridades y más diversidad.
El día de mi
carrera amaneció con mucho sol y hubo mucho público. Parecía que estabas en un
circuito de Fórmula 1. Cuando me presentaron fui corriendo al pontón y para mi
sorpresa uno de los mejores nadadores a nivel internacional, Anthony Pujades,
estaba solo en el centro y me coloqué a su lado. Preferí más golpes pero una
buena referencia. Bocinazo y salgo muy fuerte, sin colocarme a pies de nadie y
directo a la boya. Le mantengo la par a Anthony y nos empezamos a despegar
haciendo una flecha que al llegar a la primera boya se juntó con otras de los
extremos y nos dejó bien colocados. Después, lo inevitable, golpes que me hacen
perder algunas posiciones pero suficiente finalmente para salir en el primer
grupo.
Primer objetivo conseguido, estaba en primer
grupo pero de los últimos y se hacía muy difícil progresar a puestos
delanteros. Era un grupo grande y se estiraba muchísimo, lo que provocaba
pequeños cortes y arreones para reenganchar. Si a esto se le suma la dureza del
circuito ciclista el dolor de piernas se multiplica. Empieza a ceder muchísima
gente y en la tercera vuelta quedaba ya el grupo definitivo de la escapada al
que llegaba yo por los pelos y un último palo del neozelandes Davison me dejó
fuera. Luché por cazarlos arriesgando al trazar pero me fue imposible. Luego me
cogieron Schoeman y McMahon pero estábamos los tres igual y tras dar algunos
relevos decidimos dejarnos coger por el gran grupo de detrás. En este grupo la
situación fue distinta y no tuve problemas para seguir con ellos. La cabeza nos
metía tiempo y prácticamente nos despedíamos de disputar el mundial.
Corriendo me faltó
rabia. Es difícil de explicar, pero las sensaciones no acompañaban como para
salir a comerse el mundo y muchas veces si te mantienes en un ritmo mucho rato
luego te resulta muy difícil cambiarlo. McMahon me dijo que fuéramos a relevos
y nos fuimos ayudando todo el tramo a pie. Finalmente terminé el 18º y creo que
lejos de donde puedo estar. Pero a estas alturas calma y paciencia no me falta.
Me lo tomo tranquilo, luché por estar en carrera y ese día las cosas ocurrieron
así. Era un circuito para hacer sufrir a los demás si vas bien y para pasarlas
canutas si te llevan a gancho. A mí me tocó esta vez lo segundo, los
australianos se tomaron a pecho lo de reventar la carrera, pero seguro que no
será siempre así.
Después tocó
disfrutar de las carreras de los demás compañeros y por último una fiesta
privada de la organización para los deportistas donde risas no faltaron.
Una vez
acabadas las carreras empezaron nuestras vacaciones. Un plan improvisado, una
caravana y a buscar la aventura. Uxío, Benito, Fernando, David y yo conocimos
el centro y norte de la Isla Norte de NZ. Es espectacular, como en las fotos
que te venden del paraíso, solo que no indican la temperatura del agua del mar
¡jajaja! Soportable para un rato, pero no como para hacer el cristo flotando
media hora. Allí los meses calurosos son enero y febrero, así que supongo que
tampoco habremos pillado la mejor época del año. Aún así, la sonrisa de oreja a
oreja.
Ahora han
tocado unas semanas de descanso y desconexión del triatlón que estoy
aprovechando para ponerme al día con la universidad. No he parado totalmente
con la carrera a pie y he hecho unas 2 sesiones muy suaves a la semana con
ejercicios de fortalecimiento, para no perder tono y recuperarme totalmente de
la rodilla. Y en nada, la nueva temporada. ¡Esto no para!
Saludos.




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