Este año, como el pasado, me he dirigido al sur en busca de buen tiempo para entrenar el ciclismo. Mis compañeros de la Blume salieron de Madrid una semana antes para permanecer allí dos y yo me uní a ellos la segunda semana. Esto se debió a que hay que tener prudencia ante todo y dos semanas de concentración podrían haber sido demasiada carga para mi rodilla.
Fui con muchas ganas y la verdad es que me he vuelto con la sensación de trabajo bien hecho y con la alegría de que mi rodilla respondió bien. Tras la cuarta sesión de ondas de choque mi rodilla ha mejorado y aunque no está al 100% ya puedo hacer ritmos medios en bici y correr cerca de 4 min/km, lo cual me alegra mucho. Con el paso de las semanas y si sigue respondiendo bien, iré metiendo rodajes un poco más largos y ritmos medios para empezar a coger un ritmo competitivo.
En la concentración lo pasamos muy bien, como suele ser habitual por el buen ambiente que hay en el grupo y el trabajo sobre las dos ruedas se notó. Yo hacía de gregario y lanzador de esprines ¡jajaja! Porque meterme mucho en el juego y dar palos no me conviene ahora mismo, pero igualmente lo disfrutaba. Estoy haciendo muy buena base y espero que de sus frutos a final de temporada.